Seminario: Muerte cerebral y transplante de órganos

 

Al afrontar el tema de la muerte cerebral los doctores Canabal y Mateos hicieron un repaso de los criterios clínicos y las pruebas complementarias necesarias para poder establecer dicho diagnóstico.

Al afrontar el tema de la muerte cerebral los doctores Canabal y Mateos hicieron un repaso de los criterios clínicos y las pruebas complementarias necesarias para poder establecer dicho diagnóstico. 

Se planteó un caso práctico sobre una paciente con hemorragia cerebral profunda no susceptible de tratamiento quirúrgico y el dilema ético de ingresarla en la última cama de UCI: ¿dejamos esa cama libre por si viene un paciente joven por el que podamos luchar por su vida, o tratamos de garantizar que, cuando la paciente llegase a la muerte cerebral, podamos usar sus órganos para donación. Entramos en el mundo de los conflictos éticos: principio de justicia (última cama de UCI – optimización de los recursos sanitarios; principio de sociabilidad (¿Qué personas se beneficiarían de esa donación?); conflicto de consentimiento, consentimiento presunto y testamento vital. 

A continuación se desarrolló el tema de la muerte por asistolia y las connotaciones éticas de la donación de órganos en este supuesto. Según la evidencia científica y las guías clínicas actuales tras una RCP refractaria (actualmente son 30 minutos de RCP avanzada se puede dejar de hacer la RCP. Es entonces cuando legalmente se puede plantear el cambio de objetivo: continuar la RCP para mantener la perfusión tisular de forma artificial para que el paciente pueda ser usado como donante de órganos. ¿Se trata de una actitud utilitarista mantener ese cuerpo con soporte cardiocirculatorio y respiratorio de forma artificial sólo para usar su cuerpo en beneficio de otros? Se analiza este punto desde la bioética personalista y su principio de respeto a la vida donde entonces se establece de que es muy importante tener claro mediante la evidencia científica de cuándo podemos hacer el diagnóstico de muerte por asistolia, dado que es a partir de entonces cuando este principio deja de tener valor más allá del respeto al cuerpo sin vida por cuestiones de duelo o, del respeto a la memoria de la persona en vida.

Hay estudios que afirman que el 100% de las familias que han aceptado la donación en asistolia repetirían tal donación, y el 30% de los que no lo han hecho cambiarían la decisión. Es importante la comunicación a los familiares de la posibilidad de la donación en asistolia, así como de su dificultad, dado que el tiempo del que se dispone es escaso: no han de pasar más de dos horas desde la parada cardíaca hasta la llegada al hospital.